Tuesday, January 12, 2016
Trampa
Alguna vez dudaste, papá? Alguna vez pensaste que amabas y no amabas? Alguna vez pensaste que hacías lo correcto y luego te diste cuenta de que lo correcto era subjetivo y que si hubieses tenido que hacer lo mismo, otra vez, no lo hubieses hecho? Alguna vez renegaste de donde viniste? De tu familia? De tus ancestros? De tu origen? De tu nacionalidad? Alguna vez llegaste a pensar que tu vocación en lugar de social era ser cocinero? O roncero?
Siempre te sentí tan íntegro. Tan pleno con lo que eras. Tan cómodo en tu piel. Tan sin otra ambición que ser como eras, parco frente a lo desconocido, dulce con tus afectos. Tan modesto. Tu humildad te hacía llegar muy lejos. Nada te frenaba. Vivías como si no tenías nada que perder.
Y desde un punto de vista era sabio. Eso te hizo libre. A los 15 años conspirabas contra la dictadura. Y antes de los 20 estabas tramando la lucha armada. Luego hiciste lucha sindical. Te hiciste académico. Investigador. Escritor. Tuviste programas. Te especializaste en lo comunitario, en lo agrícola. Hiciste tantas elecciones como quisiste.
Nada pareció detenerte nunca. Porque tú no estabas compitiendo con nada ni con nadie.
Fuiste fiel a todas tus proezas. Hasta que terminaban. Así fuiste con tus amores. Te entregaste por completo a cada una de las mujeres que amaste, hasta que la historia terminaba. Entonces recogías velas. Y te ibas sin llevarte nada. A recorrer otro sendero.
Nunca dudaste? De sufrir sé que lo sufriste. La gente libre se hace responsable de su dolor. Y eso siempre lo tuviste claro. Nunca te victimizaste. Nunca quisiste que nadie pagara el dolor que tú habías decidido tener. Esa era tu decisión: seguir aunque te dejara una herida.
Nunca pensaste que pudiste haber vivido con más paz, más cómodo? Me lo pregunto ahora porque en vida nunca te vi insatisfecho. Cuando sentías insatisfacción, lo solucionabas: te ibas. Ni la dependencia, ni el dinero, ni el trabajo, ni la vivienda, ni un hijo, ni la seguridad te detenían.
Yo en cambio he sido siempre un tipo mucho más frágil. Frente a ti lucía como que me las sabía todas. A eso tú me impulsabas. Pero la verdad es que todos los grandes hitos de mi vida los he pasado caminando hacia adelante con medio cerebro mirando lo que acabo de dejar. Repensándolo, deseando recoger los vidrios que quedaron rotos. Extrañando. Deseando vivir en varios tiempos. A mi me cuesta dejar. Me pesa que el tiempo se vaya. Que haya gente que ya no esté en mi vida. Si fuera mito griego me hubiese convertido mil veces en sal de tanto mirar atrás.
Con la misma, como tú, me río con frescura con lo que viene. Tengo devoción por estar vivo. Despertar es una delicia. Es un milagro inexplicable, sin sentido, que de pura gratuidad tenemos que disfrutar.
Pero dar pasos me cuesta. Lo sé porque los doy. No me quedo. Pero los padezco. Desde que me fui de Venezuela, hace década y mucho, no ha habido día en que no me pregunte si volveré, cuándo, si la misión de mi vida no estaba allá.
Cuando era chico y renuncié a mi primer amor, me decía a mi mismo que por la libertad debía renunciar a una mujer que desde ya sabía irrepetible. No estudié Letras pensando en lo viable que era estudiar Comunicación y me quedé, si no arrepentido, dudoso siempre de esa decisión. Nunca quise ser tan periodista como cuando trabajo en televisión, ni extraño tanto la ficción y el entretenimiento como cuando trabajo en prensa.
Conocí los ataques de pánico cuando me divorcié, y nunca fue tan solitaria la noche como cuando terminé de caer en cuenta que mis hijos no dormirían siempre conmigo.
Aún así, me la vivo viendo el futuro. Respiro optimismo nada más de saber que, por mucho que nos empeñemos, nunca sabremos lo que vendrá. Pero suelo andar dicotómico, mi naturaleza es la interrogante, lo relativo, lo no absoluto, y te recuerdo tan llano, tan las cosas son como son, que me pregunto si no sentiste alguna vez el rigor de no saber, una encrucijada que te hubiese dado una vida u otra, una decisión que hubiese torcido el camino o que lo hubiese dejado permanecer tal como estaba hasta el final.
Esta noche cuando conversemos te lo voy a preguntar. Francamente me parece una trampa tu lucidez. Esa que a todo el mundo abismaba.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment